martes, 1 de octubre de 2013

La ciudad vacía (I)

Un feriado cualquiera, caminan por el Santiago vacío  una pareja de viejos amantes,
Hace años que no se ven y para su sorpresa, la ciudad complota para dejarles sólo el ruido del viento entre los altos edificios de cristal como telón de fondo.
Luego de ensayar algunas bromas antiguas, de recorrer las antiguas complicidades y comprobar que el otro las tiene a mano todavía, se dan cuenta que el presente entre ellos no es mas que un mar de tiempo inconexo, que no hay construcciones , solo recuerdos.
Luego de un café de marca, sin el sabor a los pequeños cafetines de antaño,
vuelven por el mismo camino, ya cayendo la tarde.
El abrazo que trataba de encender la memoria se quedo en un gracias -por los buenos tiempos- y el buenas noches, más por cordialidad, se perdió en la brisa fría de la hora azul.

viernes, 9 de agosto de 2013

amistad omega


"Me siento triste", decían sus ojos..
la comisura de su boca se inclino y pronuncien un claro "dime algo".
La mire, y apretando los labios, inclinando levemente la cabeza y un "humm..", le dije, sin hablar: "quieres que te diga algo para sentirte bien... o quieres la verdad…".
Un pestañeo que dura mas de lo habitual se transforma en "Por que sabes bien que la verdad va doler, y que yo la prefiero a cualquier placebo que dura sólo  hasta que la realidad te muestre su cara otra vez".
Mira, le dije.
Puedes esperar por la luz del amanecer, que traerá el canto de las aves a tu ventana, y la luz que alivia la angustia, la confirmación que otro día comienza.
También puedes, por cierto, buscar una vela y hacerla tu sol, por una noche, que no será una noche.
Puedes hacer de esa vela tu amanecer y su crepitar el canto de aves que recuerdas vagamente, pero sabes bien, que esa luz se ha de apagar, y te ha de dejar antes del amanecer , cuando la noche aún es oscura y fría, y las criaturas como el miedo y la soledad acechan rastreeras a tu puerta.
Mas aún si juegas tú a ser la vela de alguien, por el placer de ser el foco de atención y no estar dispuesta a ser el sol de la mañana.
Pero claro, para cada roto hay un descosido.
Y claro, en la mecánica del compromiso efímero, todos tienen sus dedos negros de la cera sucia que ha corrido por sus manos.
Después de la ultima frase, por supuesto dos cejas en alto me dicen "Detente, que me estas ofendiendoo gratuitamente".

Me contengo algunos segundos.
Le miro, y le digo con una mirada de acero:"Yo soy solo el ménsajero, lo que eres y lo que serás lo has construido y lo estas diseñando tú ahora mismo".
Le digo, esta vez con palabras, que no le he querido ofender.
Pero para mis adentros, me reservo esa bofetada en el rostro del que es ciego por solamente no querer abrir sus ojos.

Le miro, y el cristal de mi mirada no deja entrever mi pena.
Y claro, la siento.
Por que por supuesto, que para brindarle mi amistad le considero una persona de gran valía.
Por que para mi es superior a tantos.
Y por un momento se vuelve un ser oscuro, sin brillo, sin la alegría de vivir, sólo un pequeño animalillo del bosque que solo actúa por instintos.
Y la pregunta, que a esta altura del texto ha anidado su cabeza (lector):
Quién me ha concedido acaso el poder de juzgar? Quién me da la potestad de poner valor a los actos de los demás?
Mi sola humanidad.
Porque todos juzgamos, por que todos vemos y le ponemos valor a esos actos, los consideramos heroicos o buenos, o rastreros, o malvados.
Porque todos rehuyen de la misión de decirle al que cojea que viene los baches en el camino, acaso que no les gusta poner en evidencia que el prójimo renguea.

A veces el cariño lo confundimos con la indulgencia.
A veces la amistad la confundimos con hacer vista gorda.
Pero mi amistad es esta: una bofetada por cada estupidez, una patada por cada error no forzado en la vida, y casi siempre, casi siempre, el silencio por repetir alguna de esas cosas mas de tres veces, cuando el faro que encontraste en mi ya te había avisado de las rocas.



miércoles, 2 de enero de 2013

La Duda

Una de las cosas aterradoras, hace algunos años, era no tener la seguridad de las cosas.
Un atisbo de duda podia hacer temblar un gran plan, hacerlo derretirse en sus cimeintos y fallar.
Con el tiempo, y en cuanto a decisiones importantes, la duda sigue presente, ya no destructora, si no como signo de que uno se da cuenta de lo que hace, que lo puede meditar.
Hay que temer a aquellos que hacen todo con una seguridad petrea, con una rigidez metalica toman sus decisiones.
Si ves en una mirada el resplandor azuloso de un alma que carece del cuestionamiento, de esa alma que toma decisiones binarias, sabes que estas frente a una maquina.

La duda en estos meomentos me acaricia, y en la balanza, contrapesa las decisiones que en su momento, fueron lo mejor que pude decidir.
El error era sacarla de la acuacion, cuando la verdad, es que es parte indisoluble de la misma, sino la variable independiente.

viernes, 28 de diciembre de 2012

declaracion

y estoy aqui por  que es necesario,
y estoy aqui por que es lo importante
y estoy contigo por que me apetece
una rebanada de tu vida,
un lonja de tus vivencias
por que por unas horas mi vida cobra sentido
por que aunque no semaos nada,
me siento vivo al hablar contigo

martes, 20 de noviembre de 2012

Que cante

Quiero una mujer que cante, suavecito, con esa voz cristalina que pule los cristales, y disuelve las nubes en mi horizonte.
No es necesario que cante para miles con una voz como tifón, solo un susurro, para mi, en la mañana y antes de dormir.
No es necesario que sepa muchas canciones,tan solo que hilvane versos a medida que tejemos la vida.
Y que me cante en idiomas, del mundo que conoce, de los lugares que ha visto y que cada rima sea la promesa de visitarlos juntos.

Quiero sentir esos besos que viajan por el aire, la sonrisa en ondas que toca mi oído.
Quiero que en conjunto, con mis graves pensamientos, y tus tonos dulces, la vida se disuelva en notas tenues en el atardecer

martes, 19 de junio de 2012

Pavana

Como toda llamada de auxilio, llegó tarde.
Por esos días, volver a llamar el pasado en pos de una última oportunidad de compartir, parecía solo el inocente anhelo de dos jovenes demasiado románticos para pensar que decadas más tarde serían solo recuerdos en la mente del otro. Recuerdos, que para ser sinceros, desteñian y mostraban jirones, nada parecido al idílico retrato que alguna vez fue.
"¿Me acompañarás en la hora de mi muerte?". La promesa fue un si. Un salto de fe.
Cuando la muerte es tan lejana, parece mas un acto de desafío y un grito de vida. Los jóvenes viven para siempre, solo los viejos le temen a la última llamada, mas cercana y palpable, en cada dolor al caminar, en cada respiración difcultosa.
Pero por aquellos días, nada parecia poder fin a sus existencias, salvo un acto romántico (hoy lo llamaría estupidamente inocente) de atentar contra sus vida.
 Como el pacto con el demonio, se cumple la hora de pagar.
Y en aquellos dias oscuros de agosto, la llamada llegó, cobrando la vieja promesa.
¿Qué le dices a alguien a quien ya no te importa o simplemente quieres evitar, en el caso que prometiste estar ahí en momento singular?
Cuesta honrar las promesas hechas al fragor del amor apasionado, una vez que ese licor ha perdido su efecto.
Caminar por esa calle, tan conocida y ahora tan ajena.
Revivir las risas de niños, el sol al ocaso, los suspiros amedia noche, entrelazados.
Encontrarse con gente desconocida, y evadir la mirada inquisdora de quienes no conocen la historia.
Esa historia minúscula, una muesca en la esfera del reloj.
Y ahí yace ella, que le sonrie, cuando su tiempo se acaba, no importa ya por que.

Se dice que hay vínculos que ignoran la muerte. Se dice que hay promesas que han cambiado el universo.
Cosas pequeñas.
Un apretón de la mano ajada, una sonrisa y lágrimas de alegría.

Verla partir fue extraño.

Salir por esa puerta, recorrer cerro abajo e ir por un cafe.
El frío de agosto quemando en cada pisada.
En la soledad del café mirar a ese cielo que alguna vez cobijo tantos sueños, y atesorar esa última sonrisa, esa lágrima de amor concentrado que ambos guardaron en algun lugar y que como bálsamo curó las heridas horribles que hacía tantos años se habían hecho.
Es cierto que el tiempo corre para todos, y el anciano tambien lo tenia claro.
Años mas tarde supe de su muerte, antes me habia contado su historia, tan fantastica, tan breve, una supernova en un universo congelado.
A veces visito ese cementerio, y camino cerca de sus tumbas. Ni siquiera estan cerca. A veces tiene flores, a veces simplemente los une el viento.

domingo, 4 de marzo de 2012

tic tac...

Al principio no pasaba un minuto sin pensar en ella.
miraba el reloj y una súbita aflicción de sentir los segundos raudos juntando minutos sin saber de ella los aprisionaba hasta la asfixia.
Contròlate! se decía, y logro que pasaran minutos que juntaban horas.
Y cada hora era desesperación, que avanza lento, que se suman pero cada hora que pasa es mas larga sin verla, sin saber de ella.
El mensaje horario, un simple como estás?
Y las cosas se sentían mas estables y poseía pasar ya un día entero sin sentir la angustia de no saber de ella, en la seguridad que lo sentía era fuerte, resistente al tiempo. Y así pasaron semanas, y ya no parecía tan terrible verla todos los días, o saber de ella por cuatro, cinco noches.
Y un día, sin aviso, pasaron semanas sin mucho contacto, y esa presión en los oídos era un simple recuerdo de otras cosas, que ya habían sucedidos hace meses, y ya se hacía hasta molesta la idea e enterarse de algo, era como dejar la quietud de los años de distancia, de desenterrar amores muertos hace décadas.

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